Y entonces, cuando yo pensaba que todo estaba claro, que el embarazo de Martina, cuando Martina me habitaba adentro y no afuera como ahora, durante su extero gestación, cuando me había ayudado a recordar mi infancia, mis dolores viejos y llorar y pelear con lo dicho, lo contado, lo creído y me habia ayudado a adentrar en mi y encontrar los residuos del abandono emocional en mi cuerpo.
La bebe que fui, llorando, sintiendo la carencia y así Martina me regalo un embarazo de encuentro con mi sombra, con mi bebe y niña interior y al cuidarla a ella, al darme cavidades óseas, caricias orgánicas, canciones del corazón y de mi voz, entonces me iba cuidando a mi, haciéndome mujer adulta que podría y quería construir una maternidad plena y consciente.
Y entonces con su hermoso y delicioso nacimiento pensé que el enojo y la tristeza habían pasado a otro lugar, y lo sentí, por dos meses lo sentí, pero ahora vienen esos sueños donde discuto y le cuento todo el dolor sentido y visto y descubierto..... se lo cuento a Isabel, con enojo, con tristeza, con esta sensación de por encima estar bien y en el fondo seguir necesitando hablar, llorar y liberar y pelear con mi Madre.
Con el miedo de que un día mis hijas sean tan duras como yo soy con Isabel, en sueños y en mi interior.
Yo bebe, yo niña, yo joven, yo que sentí tanta soledad y tanta ausencia de calor materno, rodeada de mentiras, de este quedar bien en apariencias y sin mamá abrazo, sin mamá teta, sin mamá apoyo, sola creciendo sola, hasta encontrarme conmigo para ser mi mamá y nutrirme y entonces hacerme adulta.
Y entonces no se que hacer, no se si buscar a Isabel y contarle y pedirle de nuevo silencio, silencio a cuando dice que me dio teta y yo se que solo 3 meses, cuando dice que me dio apego y yo sé que desde bebe se fue a trabajar tanto tiempo, sé de mi mala alimentación fisica y emocinal, de la falta de piel y protección, de la falta de te amor de mamá, sé de mi baja autoestima, inseguridades, celos, necesidad de control, auto maltrato, asma, miedos, alergias, esos signos físicos y emocionales de esa falta de madre, de piel, de abrazo, de juego y esa sombra que miro, que amo, que hoy recibo, que entiendo y que como mujer uterina acojo para también ver mis luz sin enceguecerme.