viernes, 17 de mayo de 2013

YO NO QUIERO SER DELGADA

Ahora
como hace años
hace años cuando nutria mi primer amor
estoy delgada
mujeres, bellas, hermosas
conocidas, desconocidas
me paran en la calle y me preguntan
cual dieta....

Doy teta
mis kilos volverán en un años
cuando deje de lactar, nutrir
con mi vía láctea
a mi otra mujer de la vida

Ahora añoro la grasa que me falta
mas nalga redonda,
mas vientre
celulitis hermosa
y cachete

He cambiado
ahora me doy cuenta
de la belleza innegable de mis tetas
que cada día se caen, se ablandan
se vuelven las tetas de una mujer parida
y lactadora, lechera, lamida, chupada, deseada, saboreada.

Hay algo más hermoso que la edad y la sabiduría
cuando están en el cuerpo
cuerpo con memoria e historia
cuerpo vivo
cuerpo grasa
cuerpo palpitar
cuerpo con arrugas
con estrías
con cicatrices
cuerpo con manchas,
con pecas, con  huellas

Cuerpo mío, camino y recinto de mi ser
cuerpo-yo
te amo, te honro
blandito, caído, susurrante,
cuerpo casa
no te quiero joven, erguido, sostenido
mentiroso

Te quiero hoy
así, sin implantes, sin cremas, sin maquillajes
cuerpo bello que me cuenta, me recuerda
que soy
cuerpo silencio, cuerpo amor
cuerpo yo.





domingo, 21 de abril de 2013

Cuando empece a sanar

Pasaron los días y los años y me sentía bien y tranquila en apariencia, pasaron los años y yo sentía cosas que no entendía, mucho sueño, mucha tristeza, muchas ganas de no ver gente, constantes ganas de vomitar, dificultad de tomar decisiones, apatía, soledad, mi alergia de hace tantos años y entonces tome una decisión, empaque maletas y me tome unos años sabáticos de estudio y de cuidarme a mi.

Me cambi;e de casa, me cambie de ciudad, me cambie de pais y busque un lugar donde estudiar y como la vida es perfecta, estuve en el lugar indicado, en el momento justo para encontrar lo que estaba buscando y necesitando y así empece a sanar.

No sabía que estaba enferma, no sabia que mi cuerpo era el recinto de mucho dolor, de mucha tensión, de años de control.

Un día después de bailar me dí cuenta que tenia muchas lágrimas adentro, lágrimas que no me dejaban cantar y que me quitaban la voz algunas veces al año y pedí ayuda. Así llegue a las manos sabias de mi querida terapeuta y maestra J, quien toco mi cuerpo con su sabiduría y escucha y como un cebolla de afuera hacia adentro me fuí descapando, capa a capa; dolor a dolor, memoria a memoria, miedo a miedo, e hicimos juntas un viaje a mis 9 años, a esos dolores y silencios y al mismo tiempo fui bailando emociones y colores y memorias y recuerdos, hasta meses después bailarle a mi madre y a mi abuela mis dolores callados de ese entonces.

Y sané, y pensé que todo iba a estar bien, que el nucleo de mi dolor ya estaba resuelto y listo, que ingenuidad la mia!!!! No sabia que en un sistema de pensamiento patriarcal, tenemos tanto dolor adentro, nuestro y ajeno que sanar es un espacio-tiempo, un darse lugar para no engañarse y permitirse  la honestidad consigo mismo.

Entonces En el seminario de organos de BBM, me dí cuenta de mi anesteciamiento, de mi olvido de mi misma, de que por ser fuerte y sobrevivir mi vida, me había ido encorazando y olvidando de sentir, tenía el diafragma apretado, los pulmones contraidos, el corazón hechado para adelante (por eso mi hipersensibilidad) los riñones apretados y subidos de su lugar, y yo, bailarina, coreógrafa, mujer intuitiva, ausente de mi ser y de mi misma.

Y entendí cosas simples que funcionan para mi, que no puedo cambiar nada, ni a nadie, solo a mi misma, que dar hasta el desgaste no vale la pena sino es sano para mi, que dar implica darme, que la tierra me sostiene cada paso, cada respiración y me impulsa. Que debo darme todo lo que añoro, yo a mi, cuidar de mi, para cuidar del paraisero, de mis amadas hijas, de mi amada tierra, de mis niñas danzantes, que lo que no vivencío en mi no lo puedo enseñar y que no debo enseñar con palabras y discursos, que posibilitar experiencias de autoconocimiento es mi camino en la enseñanza, para que cada quien sea su propia maestro.

Y entonces aquí estoy, sanando cada día y tratando de balancear el foco interno con el externo, cuidando de mi y de mis amadxs, perdonándome, queriéndome y sabiendo que ya no me miento y que ya no encapsulo los sucesos, siento, soy, recuerdo.

jueves, 21 de marzo de 2013

Sin guantes

Soy mamá, soy esposa, soy mujer ardiente, soy terapeuta corporal, de terapia somática y cráneo sacral, soy doula de parto y post parto y asesora de porteo, soy maestra de danza y empresaria, tengo una hija de 13 años y otra de 11 meses.

Estoy tratando de ser coherente y de ser una mujer consciente, estoy tratando de sentir, pensar y actuar en conexión, trato, quiero, intento y a veces lo logro y a veces no.

Hoy me quiero quitar los guantes y con esto quiero decir que no quiero que mi maternidad y mi forma de sentir, atestiguar mi sombra y mi dolor, mi forma de educar, amar y criar agreda a alguien, si es así lo siento, pero no es mi asunto, mi asunto es mi vida, mis hijas, mi amor y mi consciencia -coherencia.

Y es que a mi alrededor están estas personas que entablan una discusión para tratar de convencerme de mi error, que no cargue a Martina, que mi pobre espalda, que por que tanta teta, que la voy a dañar, que debo sentarla, estimularla, darle los bracitos para que camine más pronto, que es hora de guardería, que mejor el coche, la cuna, que mejor ya no dormir con ella,  que la deje llorar, que lo tomo personal.

Y me quito los guantes, me los quito por que cada vez que oigo comentarios de ese estilo me ofendo, me duelo yo y mi pasado que no es diferente que el de la mayoría de adultos, me duele la poca conciencia de los otros y el continum de estructuras de crianza que apoyan el consumo, el patriarcado, la soledad y la tristeza de bebes y niños.

Pero me quito los guantes, no quiero defender, ni convencer a nadie de que estoy en lo correcto, no quiero más palabras y palabras, quiero, decido adultamente con información, conocimiento e investigación, pero sobre todo siento y sé que quiero dar teta sin limites, tener mi cuerpo-ser abierto y disponible para mis hijas y derretirme en amor de mamá.

Al que le guste bien, al que lo entienda bien, el que quiera hablar y escuchar desde un dialogo constructivo y adulto, sin convencer, sin condicionar, sin juzgar y sin querer cadoctrinarr a nadie de nada, bienvenido, quien se sienta solo o sola en la crianza y se sepa con vacios en el amor y con dolor no resuelto y esto dificulte ahora su ser mamá-papá, su ser entrega y flujo, bienvenido, ofrezco mi tiempo, mi corazón abierto, mis conocimientos para acompañar en la autoindagación y el proceso de sanar adentro para dar amor.

Pero si vienes aqui, a mi vida, con los guantes puestos, con el patriarcado adentro, con la acusación, el juicio, la negación y la culpa como herramientas del debate, paso, me quito los guantes, te dejo con tus discursos y palabras y me saco la teta y disfruto del sagrado instante de dar de mamar, de ser cobijo, alimento y amor y renuncio a sostener un sistema de batalla verbal, donde la inteligencia se mide por  habilidades lingüísticas y me quedo en el silencio sagrado de mi cuerpo ser, que ama, que se entrega, que no necesita razones y palabras y que se derrete en amor y me sana y construye nuevos seres humanos, no más guerreros.

Me quito los guantes y no quiero ponermelos mientras tengo una bebe en mis brazos, ahora mi arma es el amor, el silencio y la leche deliciosa de mis tetas.

viernes, 8 de marzo de 2013

Y mi citología salió mal

Hoy es 8 de marzo y no quiero celebrar, tengo ganas de decir cuanto me molesta la banalización del día de la mujer, es un día donde se conmemora la injusticia, los abusos y el silencio.

Es 8 de marzo y son las 8 de la mañana, mi citología salió mal y ayer tuve ganas de llorar y lloré, hoy estoy a puertas del ginecólogo para explorar mi vagina, mi cerviz y mi útero, para saber si es o no importante lo que dice mi citología.

Pero yo se lo que tengo que saber, que me duele el cuerpo de mujer, que me suelen mis estudiantes y sus dietas auto destructivas par acabar con su hermosa y mínima grasa, que me duele la adolescente que fui, mi soledad de antes, de ahora, que me duele mi historia sexual y aún hoy, día a día no poder tener la sexualidad que deseo y sentirme amarrada, silenciosa y silenciadora de mis pulsiones.

Llevo años investigando y sintiendo mi útero, mi carpa roja, mi templo. Pari a mi amada hija menor y sentí que sané una historia de dolor de parto. Parí sin medicamentos, sin anestesia, en un parto gozoso y feliz. Sentí que me sane y sane el linaje, en ambas direcciones, hacia adelante y hacia atrás. Y sigo sintiendo cada luna que me duelo, me duelo yo y las otras, me duele mi beba, mi niña, mi joven, mi madre interior y mi hoy y saco fuerzas y sonrisas de mis lágrimas y trato de sentir y sanarme adentro.

Trato de darme cuenta de lo que me duele. De bailarlo, de cantarlo, se dejarlo correr y salir y bailo y respiro con cada célula, danzo los movimientos no aprendidos, en soledad y en tribu y se que me hace falta sentirme amada y cuidada. Se qué me sigue doliendo el abandono y que huyo y hago y huyo y me muevo.

Y sé que mis células no mienten, que son mi camino de honestidad de yo con yo. Hoy se que tengo que aprender a detenerme. A escuchar el dolor de adentro y quedarme quieta oyendo, sanando también en la quietud. Tendiendo puentes de amor y palabras con el hombre que camina conmigo y amo sin fin, para que me ayude a sanar este vacío de adentro. Este vacío que no se llena y que quizás no se llenara, que entienda esta sombra que me habita y me abrace bonito.

Para qué yo pueda amarme mucho. Sentir la tierra, mi madre amada que siempre me soporta y mece y pueda entonces sanar mi utero, y mis citología a salgan bien, no cuenten las células de mi útero este dolor del que a veces huyo, y pueda estar fluida y abierta para la vida y el amor.

DIAS DESPUES

Y salí o bien, mi útero, que guarda memorias que debo encontrar, sanar y amar, tiene unas células gorditas, que no son graves, solo están así gorditas, inflamadas, la razón? ya vendra un sueño a contarme, una sensación....

Una vez más con esta nueva experiencia ginecológica, me sentí violada, violentada, irrespetada, aniñada, yo mujer adulta, que se cuida y se ama, mujer que se mira adentro y sana, cantando llorando, escribiendo y de nuevo allí con las pierdas abiertas, ante un insensato.....



viernes, 15 de febrero de 2013

FLORA NO TIENE FLOR

Parte de esto empezó hace muchas noches, yo discutía en sueños con aquella mujer que en otro tiempo admire a ciegas y le cuestionaba la falta de lucha, de visibilidad con el parto, la atención ginecologica y los derechos del nacimiento.

Simultaneamente a ese tiempo supe de CASILDA RODRIGAÑEZ, mi maestra y supe que había un feminismo donde cabiamos yo y mi cuerpo, un feminismo que no negaba el útero, que no negaba la leche de mis tetas, que hablaba de la infamia originaria, el de ser todos y todas huerfanos con madre.

Supe que Casilda no tenia mi edad, que al mismo tiempo que a mi me llenaba la cabeza y yo me la dejaba llenar de estas guerras mujeriles con los hijos, la casa, lo domestico; de que se me mencionaba sin pausa la importancia del trabajo para la mujer y del salir de casa a conseguir dinero, de la elección de la maternidad, de la maravillosa píldora, de la importancia del aborto, había una mujer hablando de la sexualidad femenina como territorio para el amor, la comunidad y lo femenino.

Y supe que feminismo habían muchos, que yo no quería pelear con las mujeres, pero que había muchos feminismo que no hablaban por mi, que no me interesaban, y que considero profundamente anti feministas, feminismos que son y siguen siendo instrumento del patriarcado.

Supe también que yo no era antifeminista, yo, mujer que ama lo femenino, lo matríztico, las fuerzas y debilidades femeninas, supe que también había feminismos que me incluían y que ya no eran estos los discursos de Florence Thomas, ni de Simone de Beauvoir.

Y supe que no estaba sola, supe que en todos los países habían mujeres de diferentes edades, muchas de mi generación encontrando nuevos caminos de libertad, aunque suene a cliché.

Lo que nos hace mujeres es nuestro sistema reproductor, esa cueva roja donde se gesta sangre que sana y cura la tierra, el hambre y las enfermedades de nosotras y nuestra raza, donde se gestan hijos y donde se gestan ideas, amores, orgasmos, donde cabe todo, y es es que mi conciencia feminista es así amplia, rosada, húmeda, uterina.

Cabe la mujer que no desea ser madre, cabe la mujer que no tiene orgasmos, quepo yo que dejaría mi amado trabajo para dedicarme 100% a mis hijas y a hacer terapia a mujeres, cabe la mujer que tiene hijos y le duele ser madre y se conflictua con ello, en mi feminismo cabemos todas, pero no cabemos para enjuiciarnos, como lo hacen ahora estas feministas que dicen que involucionamos las madres felices y aquellas que sentimos y sabemos que nada vale tanto como la crianza.

Cabemos todas para mirarnos en los espejos y entender como el patriarcado entendido como sistema de dualismo y separación, que separa el cuerpo de la mente, lo femenino, de lo masculino, la intuición de lo racional, nos a minado por dentro y mino también a nuestras madres y abuelas.

Pero la lucha no es afuera, nos es con los hombres, ni con nuestras parejas, menos con nuestros hijos y con la maternidad, una lucha es en las leyes, en el respeto e integridad de la mirada femenina en todo lo que a la mujer concierne y la otra lucha es adentro, con nosotras mismas, para permitirnos ser y sentir nuestra voz profunda y escucharnos y entonces decidir.

Cuando yo me tendí el puente, lloré mucho, llore mares, entable una pelea muy dolorosa con ki madre, su feminismo y su ausencia, y desde allí, desde la sinceridad profunda conmigo misma, supe de mi dolor de niña, de mujer, para no engañar a quien más me importa, a mi misma, y me esfuerzo cada día para limpiarme del feminismo retrogrado en mi, ese que me dice que en la crianza de mi bebe, papá y mamá son iguales y yo se que no, se que fui y soy el territorio de mi hija, su alimento (tiene 10 meses y me necesita más a mi que a nadie por ahora) se que amo cocinar para mi esposo y que tengamos flores en la casa y no me peleo conmigo.

Se que trabajo mucho y quiero hacerlo menos, sé que me encantaría ser un tiempo mantenida para hacer tantas cosas que no hago por esa idea arraigada de independencia económica, y que eso no pelea con mi fuerza, con mi valor, se que cuando luche por un parto digno, sane a mi madre y a mi abuela y a mi amada hija mayor y a mi misma y toda esta historia de maltrato ginecológico, se que mi valor como mujer no depende de cuanto genero al mes, ni que tan reconocida soy, se que cuando estoy en casa tranquila con quienes amo, tengo conmigo la fuerza de las hembras del mundo que enseñan amor, sobrevivencia, compasión, fortaleza sin protagonismos.

Se que ya no necesito pelear con feminismos obsoletos, no me representan, no me incluyen, solo me han hecho ruido y me he liberado de su voz en mi interior, sé que ahora construimos muchas mujeres y yo un lugar amoroso para las mujeres, un lugar donde se puede decidir, estar a gusto con quien se es y con el momento presente y donde podemos acompañarnos a ver la sombra, la oscuridad de cada una y cantar y bailar y aullar, para sanar las cueva roja de la madre tierra.


jueves, 3 de enero de 2013

PALABRAS PARA TI

Hoy, después de muchos días y lágrimas ya no siento enojo, ya no estoy enojada contigo, puedo ver la mujer maravillosa que eres y explicarte amablemente que te libero, te libero de las culpas que sientes por tus ausencias en mi vida, por tu ausencia de estar presente en mi vida como la madre que yo necesitaba.

Como ibas a ser madre, si fuiste huérfana? igual que Emilia e Isabel, huerfanas hijas de huerfanas, madres llenas de amor por sus hijas, pero con esta incapacidad de verlas, de respetarlas, de no lastimarlas con golpes, palabras, cegueras....

Hijas de la infamia originaria, de los golpes, la violencia, los silencios, de los no orgásmos, de la ausencia de cuerpo y placer, del aprender desde pequeñas la desconexión con las pulsiones primarias, hijas del legado de Eva, de la sexualidad pecaminosa, masculinizada, hijas del abandono, hijas y madres sin Diosa, sin tierra, sin cuerpo, sin tetas.

Yo he encontrado en estos años en los que dices que he cambiado tanto, que ya no me reconoces, mi madre interior y puedo ahora ser la niña, la mujer, la anciana, la bruja, que sabe que necesita y dármelo, no esperar tu mirada, tu apoyo, tu acompañamiento, me tengo a mi como territorio sagrado, como espacio amoroso, soy mi madre interior y me honro y me soy generosa, así que te invito a construir una relación conmigo desde el respeto y el cariño.

Empezar despacito, como dos desconocidas, al fin esta que hoy soy, esta que ha renunciado a ser tu madre, a darte apoyo, a cuidarte y a protegerte sobre sí misma, esta que hoy se ocupa de sí misma y de sus hijas, al fin, hoy día, esta que soy que ya no te cuida, que ya no te protege de su dolor, esta que ya no miente, esta que ha sanado y se ha quitado las máscaras, esta que ya no cultiva enfermedades, enquistadas, encapsuladas en su cuerpo, esta que aprendió a cantar y a sentir, después de tanta amnesia,     esta que soy que ya no reconoces es la que ha renacido, plena, sana, libre, loba y te ofrece las manos sin juicios, sin culpas, sin enojos.

Despacito, de tu parte también, sin juicios, si abusos, sin palabras discriminadoras, sin interferir en mi maternidad, sin feminismos obsoletos, conociendonos como dos mujeres que se contienen, que se espejean, que no se salvan, que no se necesitan.