Hoy es 8 de marzo y no quiero celebrar, tengo ganas de decir cuanto me molesta la banalización del día de la mujer, es un día donde se conmemora la injusticia, los abusos y el silencio.
Es 8 de marzo y son las 8 de la mañana, mi citología salió mal y ayer tuve ganas de llorar y lloré, hoy estoy a puertas del ginecólogo para explorar mi vagina, mi cerviz y mi útero, para saber si es o no importante lo que dice mi citología.
Pero yo se lo que tengo que saber, que me duele el cuerpo de mujer, que me suelen mis estudiantes y sus dietas auto destructivas par acabar con su hermosa y mínima grasa, que me duele la adolescente que fui, mi soledad de antes, de ahora, que me duele mi historia sexual y aún hoy, día a día no poder tener la sexualidad que deseo y sentirme amarrada, silenciosa y silenciadora de mis pulsiones.
Llevo años investigando y sintiendo mi útero, mi carpa roja, mi templo. Pari a mi amada hija menor y sentí que sané una historia de dolor de parto. Parí sin medicamentos, sin anestesia, en un parto gozoso y feliz. Sentí que me sane y sane el linaje, en ambas direcciones, hacia adelante y hacia atrás. Y sigo sintiendo cada luna que me duelo, me duelo yo y las otras, me duele mi beba, mi niña, mi joven, mi madre interior y mi hoy y saco fuerzas y sonrisas de mis lágrimas y trato de sentir y sanarme adentro.
Trato de darme cuenta de lo que me duele. De bailarlo, de cantarlo, se dejarlo correr y salir y bailo y respiro con cada célula, danzo los movimientos no aprendidos, en soledad y en tribu y se que me hace falta sentirme amada y cuidada. Se qué me sigue doliendo el abandono y que huyo y hago y huyo y me muevo.
Y sé que mis células no mienten, que son mi camino de honestidad de yo con yo. Hoy se que tengo que aprender a detenerme. A escuchar el dolor de adentro y quedarme quieta oyendo, sanando también en la quietud. Tendiendo puentes de amor y palabras con el hombre que camina conmigo y amo sin fin, para que me ayude a sanar este vacío de adentro. Este vacío que no se llena y que quizás no se llenara, que entienda esta sombra que me habita y me abrace bonito.
Para qué yo pueda amarme mucho. Sentir la tierra, mi madre amada que siempre me soporta y mece y pueda entonces sanar mi utero, y mis citología a salgan bien, no cuenten las células de mi útero este dolor del que a veces huyo, y pueda estar fluida y abierta para la vida y el amor.
DIAS DESPUES
Y salí o bien, mi útero, que guarda memorias que debo encontrar, sanar y amar, tiene unas células gorditas, que no son graves, solo están así gorditas, inflamadas, la razón? ya vendra un sueño a contarme, una sensación....
Una vez más con esta nueva experiencia ginecológica, me sentí violada, violentada, irrespetada, aniñada, yo mujer adulta, que se cuida y se ama, mujer que se mira adentro y sana, cantando llorando, escribiendo y de nuevo allí con las pierdas abiertas, ante un insensato.....