lunes, 17 de diciembre de 2012

Gracias


Y entonces, una vez más la maternidad vino con su fuerza, potente, poderosa, con toda su líbido y yo quería abrirme como flor, hacer el amor una y mil veces y sentir el océano interior, las olas que bañaban todo mi ser.

La primera vez vino Rafaela  a mi interior, sus pulsiones y ese querer sanar mi cuerpo, ese deseo de ayudarme a soltar las cadenas y los miedos y ese llevarme nuevamente a la salud primal al rehacerme desde el principio de mi vida con cada uno de sus movimientos, de sus pulsiones.

Vinieron en el parto los médicos y lastimaron una vez más lo que ya estaba lastimado, otro parto violento, uno más, mi cuerpo, mi ser, yo mujer, una más violada, masacrada cortada en quirófano y mi sabiduría ancestral inútil.

Luego vino Martina, muchos años después, yo mujer, yo incorporada, yo conciente de sexualidad, de mi belleza, de la belleza de mi celulitis, de el poder de mis orgasmos y cerca, muy cerca de honrar mi sangre sabia.

Entonces pude ser camino para Marina y ella pudo sanarme, sanar el dolor del parto no parto de Rafaela, sanar el dolor de tantas citologías dolorosas, sanar el dolor de mi nacimiento, sanar el dolor de la falta de maternaje, sanar el dolor de mi juventud, sanar el dolor de la sexualidad que lastima.

Dejándome mis hijas más abierta y sabia, cual vagina, cual útero.

Gracias Rafaela, gracias Martina.

Cito a mi amada Casilda, quien acompaño con sus palabras mi propio milagro, gracias Casilda.

“A pesar de todo, la maternidad concentra muchísima energía corporal y muchísima libido, y por eso se hace posible que a menudo se produzca el milagro, y que el deseo materno irrumpa de entre las corazas; la maternidad a pesar de todo, es una ocasión formidable de re-conexión interna para la mujer.”

“La criatura derrite nuestros acorazamientos internos porque nos
necesita enteras, reconectadas, abiertas, transparentes, pulsátiles, vivas.
Nos hace ir al fondo, a lo que subyace a la devastación, a la cria- tura que somos, en su integridad, con sus cualidades originales.”

Casilda Rodrigañez

martes, 4 de septiembre de 2012

SANGRE SAGRADA

Recuerdo hace un poco más de un año cuando compre hermosas compresas lavables para mi sangre menstrual, y durante 1, 2 o 3 lunas no me anime a usarlas, me costaba el contacto de mis manos con mi sangre, después Martina me habito y entonces mi panza fue creciendo y Martina me fue llenando de sabiduría.

Empezaron las memorias, las lágrimas del alma y la visualización de la sombra, fui entendiendo el embarazo como iniciación y fui entendiendo la fuerza de mi sexualidad, descubrí nuevas  razones  para mis orgasmos, para las danzas de mi útero y fui mirando mi heridas de bebe, de niña, para poder cuidar de la pequeña Martina que me llevo en 9 meses al océano del amor.

Nació Martina en un parto perfecto, maravilloso, del que estoy orgullosa, con el que soy feliz y conocí mi sabiduría de mujer, escuche la danza de Martina y cuide de que ella fuera respetada, Martina hizo su tránsito entre el agua y la tierra y yo dancé con ella en su viaje, fui vehículo, espacio para el paso, mamá   amando a Martina en cada momento, cuidando, acompañando y sintiendo.

Martina crece y ha vuelto mi sangre, ya solo le tengo respeto a mi sangre, ya no siento asco, la huelo, la pruebo, la toco, la riego, la siembro y se que nutro a mi madre tierra, ella que me da la fuerza y el sostén  cada momento, ella que es mi maestra de la vida, muerte, vida, ella que me alimenta, me transforma y me da piso.

Y viene mucha sangre de mi vientre, mucha sangre sin dolor, vienen copas y copas llenas y no duele, y entonces me doy cuenta lo lejos que estoy de mi familia, de lo cerca que estoy de mi útero, de mi corazón, honro mi útero, honro mi sangre, honro la tierra, honro los úteros de mis hijas y su sangre, preparo a mi hija mayor para su menarquia, contándole siempre de lo limpia, buena, sabia, sagrada y nutritiva de su sangre.

Honro mis ciclos, honro la tierra, honro la luna, honro a mi hombre y su semen, honro su sangre, honro su fuerza, honro los ríos y los mares, honro mis océanos, y todo esto surgió en mi sin libros, sin círculos, sin doctrinas, surgió cuando mi útero creció siendo la casa océanica de Martina y entonces yo escuche su sabiduría y supe y aprendí.


domingo, 5 de agosto de 2012

Parir, una experiencia de poder


EL PARTO: UNA EXPERIENCIA DE PODER


PONENCIA PARA LA 1 JORNADADEL PARTO, EL NACIMIENTO Y LA CRIANZA
FLORIDABLANCA, SANTANDER, COLOMBIA
4 DE AGOSTO 2012


La información sobre el parto en la sociedad, en las películas, la televisión, en las mismas mujeres que lo van contado contiene imágenes de dolor, de sufrimiento, de martirio y efectivamente así lo viven muchas mujeres.

Que lleva a nuestra sociedad y a las mujeres a un imaginario trágico sobre el momento maravilloso de ser camino y tránsito de la vida?

¿Cuándo el parto dejó de ser una fiesta, el momento esperado, el momento de la mayor sabiduría y gozo, ese instante donde la mujer se vuelve madre y nos contactamos con la sabiduría profunda de nuestro cuerpo, de nuestro ser?

¿Cuándo dejamos de escuchar nuestra sabiduría? Y volvimos de algo maravilloso, una enfermedad? Escuchamos  frases como “está mala” “¿cuándo se alivia?”  respecto al embarazo, incluso estar embarazada, es estar a parte de en gestación, es estar en problemas, en alguna situación incomoda, también tenemos esta hermosa palabra de gravidez, que también significa estar gestando pero que tiene relación con la gravedad, con el peso, con el contacto con la tierra.

Esa es la definición que para mi hace más sentido. Mujer que gesta, mujer que se contacta con la tierra, con la vida, con la naturaleza y con su ser salvaje, salvaje como estado sin domesticación.

Mujer que escucha la tierra y que es tierra donde surge la vida, mujer territorio.

La ovulación, la menstruación, el orgasmo, el embarazo,  el parto, la lactancia hacen parte de la sexualidad de la mujer, y cada una de estas hermosas palabras han pertenecido a la sombra, a lo que se calla, a lo que no se nombra y juntas hacen una unidad de sabiduría, de conexión, de nutrición.

¿Por qué se ha querido callar la voz de la sexualidad femenina? ¿Por qué? si su plenitud esta relacionada con la felicidad infantil.

Una mujer sexualmente feliz es una mujer encarnada, incorporada, conoce su cuerpo, sus flujos y siente su plenitud hormonal, cuando decide ser madre escucha a su criatura, se derrite en amor hacia ella, no se deja condicionar por los lineamientos sociales y le da prioridad -como cualquier mamífera- a sus instintos y sus impulsos maternos, es decir, a su sabiduría profunda y milenaria.

Para hablar del poder del parto, debo hablar del poder y la sabiduría de algunos aspectos de la sexualidad femenina.

La ovulación es la voz de nuestros estrógenos. Miranda Grey en su libro “luna Roja” lo relaciona con el verano, con la luna llena. Es el momento en el que nuestros estrógenos están altos, deseamos, amamos, estamos en relación, dispuestas, abiertas, húmedas, creativas.

La menstruación esta relacionada con la luna nueva, la noche oscura, el momento de sabiduría mayor, de recogimiento, de escuchar la voz del alma, de interioridad; es el invierno, donde se evalúa y se reflexiona y no donde nuestras hormonas juegan con nosotras, sino donde nuestras sabias hormonas nos ayudan a ver aquello que sabemos y nos duele. Nuestra voz sabia se manifiesta en nuestros días rojos.

Con cada menstruación despedimos nuestra sangre sabia, entendemos y sentimos el ciclo de la vida, muerte, vida, construcción, destrucción, transformación, cada 28 días cuando nuestro endometrio fluye hacia fuera recordándonos una vida que no ha crecido en nuestro interior, tenemos el momento, la oportunidad de sentir a nuestro útero, su danza, sus movimientos, su presencia agrandada en estos días.

Cada menstruación nos permite entregarnos a nosotras, adentrarnos y escucharnos a nosotras, encontrarnos con la oportunidad de transformarnos, de darnos vida, de nutrirnos y alimentarnos, nosotras como la vida a cuidar y a proteger.

Germaine Greer, importantísima autora feminista con 2 famosos libros: “La mujer eunuco” y “La mujer completa”, se queja y denuncia lo siguiente:


“Si te crees emancipada, intenta probar cómo sabe tu sangre menstrual,
si la idea te repugna, te queda un largo camino por recorrer”


El orgasmo femenino es llamado en frances  “ le petite morte” la pequeña muerte. Esta frase, nos habla de renuncia, de perdida de control, de entrega. En nuestro orgasmo nos entregamos, nos perdemos, nos derretimos, nuestro útero palpita hasta el placer y la comunión con nuestra pareja. Y  en esta simbiosis estamos también en comunión con el universo, sentimos nuestra sangre que irriga todo nuestro cuerpo con mayor intensidad y fluye oxitocina (la llamada hormona del amor) por nuestro cuerpo, nos sentimos enamoradas de la vida.

Sabemos ahora  que el orgasmo es la preparación fisiológica, hormonal y emocional que permite partos plenos y deliciosos. Con las palpitaciones uterinas en nuestros orgasmos, nuestro útero se prepara para las condensaciones del parto, sabemos también que cuando un trabajo de parto se detiene es momento de unos besos húmedos, de unas caricias eróticas para que fluya la oxitocina y el trabajo de parto se reanude.

En el embarazo aumentamos de peso, aumenta nuestra fuerza de gravedad, aumenta nuestra conexión con la tierra, aumenta nuestra progesterona y a partir de la 12 semana de embarazo tenemos la sabiduría y presencia de la placenta, cuya función es la comunicación y el cuidado de la vida que gestamos, la placenta es el único órgano temporal y es un órgano puente, nos une, nos conecta.

En el embarazo entramos en nuestro ser para proteger  la vida que se desarrolla en nosotros y escuchamos lo que este ser necesita: los alimentos, los sonidos, los pensamientos, las imágenes, nuestra sabia placenta y antes nuestros altos niveles de progesterona nos brindan este puente a la vida adentro y nosotras tejemos un capullo para escuchar, sentir, amar, cuidar este pequeño ser humano que recorre la historia de la vida.

Este ser que nos habita, recorre la historia de la vida, inicia como un organismo unicelular en el momento de la concepción, se multiplica igual que los primeros organismos vivos en el océano, este ser también habita un océano, océano cálido donde crece, se nutre y se desarrolla.

Pasa desde el momento de la concepción de ser un organismo unicelular e invertebrado a un organismo vertebrado, a tener la forma de un guarasapo, a desarrollar 4 extremidades, y a desarrollar los reflejos y patrones de movimiento que han sido la base de la vida y evolución, hasta alrededor del año, meses mas o meses menos cuando llega a la posición bípeda y puede alimentarse con sus manos.

Hasta ese momento necesita una matriz amorosa que le brinde protección, compañía, amor, calidez, que le permitan desarrollarse y nutrirse. Hablamos de gestación interna y externa, necesita una mamá amorosa que lo acompañe y cuide, que lo sienta y que sienta sus impulsos y sabidurías maternas.

El parto es el tránsito del bebe entre dos mundos; el bebe está en su océano, caliente, abrazado, con su hermana placenta, bajo su cuidado y canto y hace el viaje entre las pulsiones uterinas a través del cérvix, acariciando el árbol de la vida, pasa por el canal vaginal y atraviesa la vagina para por primera vez respirar no a través del cordón sino a través de sus fosas nasales, ver la luz, recibir el abrazo de su madre y padre y ver los rostros de las voces tan conocidas y empezar a usar su sistema respiratorio y su sistema digestivo desde nariz y boca, completos.

El parto se desencadena por el poder y saber hormonal; al calcificarse la placenta el bebe percibe la falta de alimento, libera adrenalina que a su vez llama a la oxitocina, que es la hormona que desencadena el parto, o bien el cérvix empieza a dilatar y la oxitocina aumenta sin necesidad de que la adrenalina medie.

Este flujo de oxitocina que es la hormona que también acompaña nuestros orgasmos y que nos vincula con el amor, es fundamental para el parto, para la lactancia y para el vinculo temprano madre–bebe.

La oxitocina ayuda a que cada contracción o condensación uterina vaya aumentando su fuerza, como un crescendo que va a preparando a la mujer para su nueva maternidad, va preparando su cuerpo, su corazón y su mente para recibir a esta nueva criatura.

Un trabajo de parto natural tiene el ritmo de las olas del mar, viene de suave a intenso y llega al clímax y se suaviza. Entre cada ola, la mujer descansa, el bebe pasa de su océano milenario a la tierra, en su barco, navegando en las crestas de las olas que lo acarician, lo masajean y lo acompañan.

Cuando el parto se medicaliza, este ritmo se altera,  vienen contracciones rápidas, espasmos que presionan al bebe y la comunicación mamá- bebe se altera. Se sabe que las contracciones con oxitocina sintética son el segundo dolor más fuerte que puede sentir un humano, el primero es un ataque cardiaco, y sabemos también que gran parte de los partos medicalizados terminan en cesárea innecesaria.

En el parto también nace una mamá. Mientras el bebe hace su danza, su cuerpo es acariciado, estimulado y mamá se prepara para dar amor, cobijo y teta.

No hay un tiempo ideal para que estos dos procesos ocurran, solo que suceden en simultáneo. El tiempo que el bebe necesita para nacer es el tiempo que la mujer necesita para nacer como madre e iniciar la gestación externa. Pueden ser 5, 12, 24, 36 horas. No se necesitan medicamentos, no se debe apurar el proceso, salvo en algunos casos, siempre menos que más, en los que se necesita apoyo médico.

En el parto están intrínsecos nuestros orgasmos, sus ritmos, sus pulsaciones, el bebe acaricia en su tránsito muchos de los puntos que acaricia el pene o las manos en una relación sexual o coito. Y al igual que después del orgasmo la oxitocina abunda en nuestro torrente sanguíneo.

 También para dejar nacer debemos abandonar el control y dejar que la sabiduría profunda que subyace en nuestra fisiología tome el mando, al igual que en nuestros orgasmos donde  al fundirnos en nuestra pareja y en la sensación, vine las oleadas de placer, el mar adentro esta tanto en nuestros orgasmos como en el trabajo de parto y nacimiento.

Dejar de controlar, entregarnos a la sensación, no tratar de entender, fluir como océano que se vuelve rio y abrirnos al poder de la vida a la que durante quizás 40 semanas le hemos dado cuerpo, amor y cuidados.

Para parirnos madres debemos ser mujeres, y haber tenido plenitud en nuestra sexualidad. El parto como acto sexual, requiere que estemos preparadas, ¿que nos prepara? Abundantes orgasmos, húmedas ovulaciones, quizás el identificar y sentir el paso del ovulo por la trompa, la derecha, la izquierda según sea el caso, menstruaciones fluidas, menstruaciones bailadas, menstruaciones agradecidas y escuchadas.

Una sexualidad femenina plena, genera y facilita un parto pleno, pero el dolor en nuestra historia sexual debe ser visto, nombrado, recibido y atestiguado antes del parto si queremos y deseamos un parto natural no muy complejo. Parte de esta historia de partos dolorosos ha sido creada en sociedades como la nuestra, en donde nuestra sexualidad está reprimida, limitada, domesticada.

Casilda Rodrigañez dice “La diferencia entre un parto y un nacimiento con dolor o con placer creemos que reside en la sexualidad y en el deseo sexual de la mujer. Si se trata de una mujer que ha desarrollado su sexualidad, y su cervix se abre en un proceso de excitación sexual, o si se abre sin ese proceso.”
“Este dispositivo de apertura no es otra cosa que el orgasmo y el proceso de excitación previa, pues no es el dolor, sino el placer, como decía Ola Raknes (4), “lo que hace rodar la rueda de la vida”

La oxitocina natural que liberamos en nuestros orgasmos, que nos conecta con la vida, la alegría y el amor y que está en nuestra sangre antes, durante y después del parto, también nos preparan para la lactancia y para el flujo de prolactina, que contribuyen a una lactancia exitosa y al vinculo mamá- criatura.

Pero eso no lo es todo, para devenir madres debemos ser adultas, y ser adultas no depende de la edad. Somos adultas cuando nos nutrimos, nos alimentamos y cuidamos de nosotras, cuando podemos ser madre de nuestra alma y escuchar nuestras necesidades sin juicios, con el amor que merecemos y que merece todo lo que vive.

Muchas mujeres en el embarazo tienen memorias de su bebe, de su niña, de sus primeros instantes de abandono, de su llanto desconsolado, víctimas de los Estivil de la época. No siempre el embarazo es esa etapa feliz y tranquila. Muchas veces nuestros dolores no resueltos vienen y nos hablan y hay que oírlos, hablarlos, cantarlos, darles espacio, para que no vengan a querer ser oídos cuando estamos en trabajo, en proceso de parto, o en nuestro post parto.

Entonces este dolor del parto, muchas veces está ligado a la historia sexual, a esas memorias que guarda nuestro cuerpo de nuestros coitos,  de cuando nos hemos sentido lastimadas en el amor, o cuando hemos sido lastimadas en nuestro cuerpo. También está ligado a nuestros dolores infantiles y primarios, a nuestra concepción, a la bebe que fuimos en el útero de nuestra madre, y la bebe afuera, a la niña, a la joven, a nuestra menarquía y a nuestra primera relación sexual.

Cuando una mujer está preparada, empoderada, ha hecho un trabajo con su sexualidad y ha cuestionado los condicionamientos sociales de su sexualidad, cuando una mujer sabe que su vagina huele delicioso, puede probar su menstruación sin asco, sabiendo su sangre limpia y sabrosa, cuando una mujer sabe que su menstruación es sabia y es el momento de conectarse consigo misma, con su sexualidad interior, de ella, para ella.
Cuando conoce las rutas de sus orgasmos, ama su libido, ama sus sabiduría hormonal, siente la luna en ella y en sus ciclos, y sabe que con su cuerpo, sus olores, sus flujos, no debe haber pudor, sino orgullo y amor.

Cuando una mujer puede ver a la cara su dolor de niña, de bebe, su dolor de joven, puede entender qué merecía, qué debió haber tenido y ver la sombra de lo que tuvo, sin importar que sanen o no sus heridas.

Todo esto y el darle la cara a la sombra, el solo saberse también su madre protectora, su madre amorosa, eso cambia a la mujer y su parto, cambia la experiencia de la crianza, de la lactancia, cambia la infancia del niño o niña que va a venir y cambia la sociedad.

La mujer que se ama a sí misma, que se respeta y que cuida de su bebe y de su niña interior, entonces esta lista para ser madre, para ser camino, para ser puerta y umbral entre dos mundos y para vivir fácilmente un parto intenso, poderoso, terrenal y gozoso. Que haya dolor o no lo haya es lo de menos, está lista para darse una nueva vida y cuidar al bebe que viene en camino.

Y va a sentir y saber de la experiencia del parto como experiencia de poder, va a sentir muchas cosas que no puedo limitar al lenguaje, pero va a entender la historia de sus huesos, la conexión de sus huesos y la tierra, va a saber como al hacerse puente y camino se vuelve tierra fértil, se vuelve latido planetario, se vuelve océano, rio, oye en su interior a las mujeres milenarias, a las mujeres de su linaje y a todas, que la acompañan, que la apoyan,  que le cantan, va a recibir información ancestral del cuidado de la vida y del poder uterino, femenino y va a estar orgullosa de ella, de sus hermanas de todas las edades, de sus hijos y de todo lo que vive, el parto le contara secretos que comparten las mujeres que han parido sintiendo la vida venir y dando su ser para el instante maravillosos de la unión de dos mundos.

El parto y el nacimiento también son una experiencia del poder para el bebe, el bebe ha sido escuchado, esperado, ha hecho su danza y se ha tomado su tiempo, su sabiduría ha sido escuchada y entonces todo esta bien.

Nace con su poder y sabiduría de bebe, con y en su tiempo para el masaje con el cuerpo de mamá y sabe que una mujer poderosa que cuida de si misma va a cuidar, acompañar  y respetar su sabiduría y su vida.

jueves, 12 de julio de 2012

SUEÑOS SABIOS

Y entonces, cuando yo pensaba que todo estaba claro, que el embarazo de Martina, cuando Martina me habitaba adentro y no afuera como ahora, durante su extero gestación, cuando me había ayudado a recordar mi infancia, mis dolores viejos y llorar y pelear con lo dicho, lo contado, lo creído y me habia ayudado a adentrar en mi  y encontrar los residuos del abandono emocional en mi cuerpo.

La bebe que fui, llorando, sintiendo la carencia y así Martina me regalo un embarazo de encuentro con mi sombra, con mi bebe y niña interior y al cuidarla a ella, al darme cavidades óseas, caricias orgánicas, canciones del corazón y de mi voz, entonces me iba cuidando a mi, haciéndome mujer adulta que podría y quería construir una maternidad plena y consciente.

Y entonces con su hermoso y delicioso nacimiento pensé que el enojo y la tristeza habían pasado a otro lugar, y lo sentí, por dos meses lo sentí, pero ahora vienen esos sueños donde discuto y le cuento todo el dolor sentido y visto y descubierto..... se lo cuento a Isabel, con enojo, con tristeza, con esta sensación de por encima estar bien y en el fondo seguir necesitando hablar, llorar y liberar y pelear con mi Madre.

Con el miedo de que un día mis hijas sean tan duras como yo soy con Isabel, en sueños y en mi interior.

Yo bebe, yo niña, yo joven, yo que sentí tanta soledad y tanta ausencia de calor materno, rodeada de mentiras, de este quedar bien en apariencias y sin  mamá abrazo, sin mamá teta, sin mamá apoyo, sola creciendo sola, hasta encontrarme conmigo para ser mi mamá y nutrirme y entonces hacerme adulta.

Y entonces no se que hacer, no se si buscar a Isabel y contarle y pedirle de nuevo silencio, silencio a cuando dice que me dio teta y yo se que solo 3 meses, cuando dice que me dio apego y yo sé que desde  bebe se fue a trabajar tanto tiempo, sé de mi mala alimentación fisica y emocinal, de la falta de piel y protección, de la falta de te amor de mamá, sé de mi baja autoestima, inseguridades, celos, necesidad de control, auto maltrato, asma, miedos, alergias, esos signos físicos y emocionales de esa falta de madre, de piel, de abrazo, de juego y esa sombra que miro, que amo, que hoy recibo, que entiendo y que como mujer uterina acojo para también ver mis luz sin enceguecerme.

viernes, 4 de mayo de 2012

MARTINA REGRESANDO DEL MAR


Después de 12 años largos llego Martina a mi cuerpo, como un regalo, llego cerquita a su papá a mi vida y con ellos una dicha absoluta, amada compañía para Rarrita y para mi.


A Martina la llame con el corazón durante años, ya creía que no volvería a ser mamá, cuando ya simplemente había soltado el deseo y había encontrado lo plena y feliz que era mi vida con o sin bebe, llego a mi vientre y me trajo memorias, perdones, sabidurías y a mi amado esposo, hacedor de paraísos.

Aquí va la historia de Martina saliendo de nuestro mar.

Empezó como a las 11 am suave, yo pensaba que quizás era una de tantas contracciones de las últimas semanas, pero era cada 5 minutos y podía bailar y cantar y cocinar y estar tranquila, cerca de las 3, casi a la hora de mi cita con mi ginecóloga, cada contracción me llevaba a la tierra, a 4 apoyos o en cunclillas y cantaba muy feliz.

Al ir con la ginecóloga,  estaba en 3 de dilatación y 80% de borramiento de cuello uterino, allí seguía pensando que serían en 2 días,  (muchas de las mujeres de mi familia han parido no en menos de 24 horas), estaba preparada para un trabajo de parto largo, a pesar de toda mi preparación estaba en mi la idea de que parir era difícil y largo..... me lleve una buena sorpresa.


Regresamos a casa y como a las 4 se puso intenso, en cada concentración úterina yo quería estar con mi hija mayor y mi esposo y ellos amorosamente me tocaban los huesos y me daban palabras de ánimo.

En algún momento tuve ganas de llorar, muchas, esas ganas de llorar que han venido a mi vida después de orgasmos intensos, una tristeza honda que viene de lejos y profundo, allí sentí un momento decisivo en mi trabajo de parto, indagar este dolor guardado en mi cuerpo, que Martina acariciaba desde adentro para sanarme o postergar la vivencia de este dolor y entregarme de lleno a acompañar a Martina en su nacimiento.

Decidí no entregarme a la pena y a mi sanación, y estar fuerte, ser fuerte para acompañar a Martina sin que mi dolor profundo fuera protagonista, así que de esa forma vino mi ser salvaje, mi mamífera felina, mi loba interior. La mamá mamifera que en mi aguardaba.

Rugía y sentía mis huesos, fuertes y la tierra en mi, y entonces ya no quería llorar, era fuerte, de ultratumba, subterraneamente era fuerte, con una fuerza milenaria.

Sentía como de mis huesos salian filamentos energéticos que me enraizaban con la tierra y sentí la fuerza de todas las mujeres pariendo durante miles de años, las montañas sosteniendo la vida y la tierra, cuidando y atesorando el milagro del nacimiento. Yo era yo y era todas las otras, yo era yo y era la tierra, yo era yo y era el poder del océano, yo era yo y era cada mujer que pariría y que había parido y no estaba sola, la tierra bajo mi ser me conectaba con el poder sagrado femenino, nunca más yo volvería a ser la misma.

en nuestras charlas pensando la mejor manera de dar a luz, habiamos decidido hacerlo en un hospital, hable  con mi amado, ya era momento de estar en coche y transladarnos de nido. 

Con mi antecedente de cesárea habíamos decidido que Martina nacería en un parto respetado, no medicalizado, en agua, en hospital por si sucedía cualquier situación de emergencia, le dije que era momento de volver con Elizabeth mi ginécologa, amorosa, respetuosa y complice de cada una de nuestras decisiones.

Volvimos donde Elizabeth  y ya estaba en 6 de dilatación, nos fuimos directo a la clínica, llegamos, el camino con bufos , rebotes, rugidos, vibraciones, al llegar la realidad hospitalaria para la cúal esta preparada y no iba a permitir ni que me sacaran de mi momento como mujer pariendo, ni de la conexión de Martina conmigo, ni del ritual amoroso de los 4 (mi esposo, mi hija mayor, Martina y yo).

Médicos, preguntas, enfermeras,  yo contestaba cuando no estaba en contracción y ellos respetaban mis ritmos, apague la luz, les pedí hablar baijito y les dije que Elizabeth venia en camino y que mi doula también, que era un parto no intervenido, que solo llenaran la tina que estaba en 7 de dilatación y que no se preocuparan de nada. E hicieron caso.

Tina llenándose lento, muy lento  y llego Iliana mi doula querida, respetuosa y amorosa, llego Elizabeth con su sonrisa y subierón mi esposo y mi hija que hasta ese momento habián sido los compañeros amorosos, los contenedores sabios del milagro del nacimiento de Martina.

Entre a la ducha en cuatro apoyos, siempre necesitando el apoyo de la tierra, su arrullo, su presencia y su amor e Iliana entro conmigo y me dijo algo que fue fundamental en los siguientes momentos.

Me dijo que no tenía que ser fuerte, que me entrgara a la sensación, que allí adentro donde yo sentía mi cuerpo intenso, allí estaba Martina, que entrará en mi y la encontrará a ella.

Y entonces tuve 2 o 3 contracciones deliciosas, gozosas, como la sensación agudita que queda después del orgasmo, llegue a 10 de dilatación, rompí fuente, toque a Martina con mis manos en mi vagina, sentí su cabello, sentí su cabeza venir.

Entramos a la tina, mi esposo hermoso fue mi silla fuerte, mi sostén y mi ancla, le cantaba a Martina baja, baja y vinierón los pujos, 1, 2, 3, 4, el aro de fuego, no es tan fogoso, arde un poco y la piel se estira, pero es tan rápido que no duele como yo imaginaba, no se merece ese nombre, y en 20 minutos nació Martina, Martina salió como pececito.

Martina en mi vientre, papá nuevo, papá Rodrigo llorando, hermana nueva, hermana llorando y sus sollozos me traían a la realidad, yo había soñado como 5 veces el parto de Martina, había parido sola, arrodillada, en 4 apoyos, sentada, había alumbrado la placenta y sentí mi parto tan fluído y pleno que creía estar soñando de nuevo, esos sollozos en mi espalda eran el detalle mágico de la realidad y sabía que era cierto, que esa bebe que miraba todo con tranquilidad serena, con asombro tranquilo, que me miraba y me conocía desde antes de las palabras y las cosas había nacido y yo había sido su umbral, su casa, su camino y  sentí la felicidad infinita que cabía en mi.

Salimos de la tina, alumbre placenta, la miré, la honré, agredecí su amor a su hermana (la placenta esta hecha del mismo material- milagro genético que cada bebe) fue suave y amoroso alumbrar a la placenta amada de Martina y le pedí a Iliana me cortará unos trozos para comerla y para mi sorpresa me pareció deliciosa y quise más y otro poquito más.

Gracias  a la placenta tuve una noche llena de energía y felicidad, casi no pude dormir de la alegría y miraba a mi hija con amor infinito, chiquitita que tomaba teta y me miraba llena de amor, sentía el amor infinito de Rodrigo quien a cada sonido de Martina se levantaba corriendo a ver si Martina y yo estábamos bien.


Todo el proceso de nuestro trabajo de parto duro cera de 9 horas, duras 4 o 5, con la última muy suave y hermosa, placentera, 2 contracciones deliciosas en esta última hora, dos similares a ese dolor después de muchos orgasmos continuos y llego Martina, bella, despierta, mirando todo a las 9:27 pm del 4 de abril, con Rafaela filmando y siendo doulita, mi amado conmigo todo el tiempo y yo pariendo mejor de lo que soñé, sin suero, sin anestesia, sin luces blancas, conmigo, con las personas por mi escogidas que iban a ser mi apoyo y escuchando mi voz profunda donde no habían palabras ni discursos, solo sabiduría instintiva.

Hoy Martina cumple 8 meses, tenemos una lactancia deliciosa, una convivencia amorosa en familia, Rafaela es una hermana feliz y Martina sonrié y confía en cada persona, me enseña cada día con su presencia a confiar y creer en la bondad y la belleza.

Yo confío en mi sabiduría de mamá, dormimos con Martina en delicioso colecho, la porteo mucho tiempo y las opiniones en contra de mi manera de criar no me imporan, no les creo, se que soy mamífera, que soy salvaje y que mi sabiduría instintiva sabe que es lo mejor para Martina, para mi, para mi amada familia.

Lo logré y es una alegría inmensa parir, ser mamá y pariendo a Martina, me parí, parí a Rarrita y entre como nunca antes en mi.

NACIMIENTO DE RARRA

Era el año 1999, tenia 22 años y la certeza de querer ser mamá, de querer estar acompañada de una niña por un buen y largo tiempo. Viví un embarazo feliz, con algunos momentos difíciles con mi familia y mi madre quienes entraron en el drama familiar de mi juventud y mi maternidad.

Con el embarazo de Rarra me quedo muy claro que estar embarazada era mi momento de mayor plenitud, estabilidad y fuerza, baile, dicte clases, camine e hice todo lo que quería hacer, de alguna manera al recordar mi vivencia, me veo pensando y actuando desde sentir que el embarazo no es una enfermedad, si no un estado de plenitud, claridad y sabiduría y moviéndome mucho.

Ahora puedo decir sin temor a equivocarme, que viví el embarazo desde ser una bailarina joven, y desde  estar en movimiento y técnicas de danza, en ese entonces creía en la técnica y no habia encontrado el sumergimiento en uno mismo desde el movimiento,  sentía profundamente a Rarrita, pero también sentía mis pulsiones y mis necesidades y el embarazo como la crianza de Rarra fueron un encontrar un equilibrio entre las necesidades de las dos, las dos creciendo.

21 de Julio 9 de la noche, recuerdo que justo ese día, había hablado con Tonita y me había dicho que nada como el sexo para animar a Rarrita a nacer, así que al llegar a casita, hicimos el amor y cerca de las 11 empece a sentir movimientos y pulsiones en mi vientre.

Comi, me bañe y revise que todo estuviera listo, no había dolor y yo realmente me sentía preparada, pensaba que mi cuerpo estaba entrenado, que yo era amiga del dolor, era bailarina al fin y al cabo, e iba a vivir una experiencia para la cual estaba lista.

Así que solo asistí a 2 clases de curso sicoprofilactico, en donde me dijeron que todo mi sistema muscular estaba en perfectas condiciones para el parto, no leí, ni investigue, ni me prepare a fondo, tan confiada y segura, que nunca se me paso por la mente que no dependía de mi, sino de un sistema médico violento e ignorante.

Llegue a la clínica materno infantil San Luis, a eso de la 1a.m. el ginecólogo de turno me hizo un tacto, 3 cm de dilatación y 80 % de borramiento de cuello uterino, te quedas, ya estas en trabajo de parto, la enfermera continuo con la rasurada e inmediatamente una inyección de oxitocina.

Entre a sala de trabajo con otra mujer, que estaba asustada, con dolor y nerviosa, yo muy tranquila, sin sentir dolor, ni intensidad; cuando el Ginecologo entro al ratito y ve a mi compañera le dijo que dejara de quejarse, que apenas estaba empezando, que yo estaba mucho más avanzada en la labor y que aprendiera de mi, que dejara de quejarse:

Llevo casi 1 mes escribiendo estas memorias que ocurrieron hace casi 13 años y siguen doliendo, como muchas mujeres fui víctima de la violencia obstretica, en un momento vulnerable, frágil, no solo me quitaron mi poder, sino también el derecho de mi amada hija de nacer y hacer su camino por mi cuerpo.

Después hice empecé a hacer cunclillas, era lo que mi cuerpo me decía y la enfermera me dijo: "levantate, si no te quedas quieta te amarro a la cama, quieres que se salga el bebe y romperle la cabeza" entonces todo se detuvo, durante 1 o 2 horas no tuve ni una sola contracción.

A la hora volvío RG el ginecologo, ya con mas años de los que yo hubiese querido, viejo, con una experiencia obsoleta, centrada en su comodidad y no en nuestro bienestar; al darse cuenta que mi dilatación estaba paralizada, en 4 o en 5, más oxitocina sintética, mas intervenciones médicas.

Al poco tiempo se vino la tormenta, mi mar interior ya no me arrullaba, ya no cantaba una canción, ya no me traía en un va y ven, era un maremoto, me atravezaba, me dejaba exhausta, se abrián mis huesos y me obligaban a estar acostada bajo mas amenazas de amarrarme, necesitaba ayuda, necesitaba amor, necesitaba una mano compasiva que me ayudara a volver a mi fuerza, y le pedí a la enfermera un poco de ayuda con la respiración:

"Crees que eres la única paciente, así como disfrutaste ahora aguanta" y el mar bravo me habitaba.

Volvió el ginecologo, esta vez a romperme fuente, ya estaba en 7 cm de dilatación, sin preguntar, sin preguntarle a mi niña, sin respetar nuestros tiempos, siguieron 2 horas intensas, de soledad, de sentir lo huesos abrirse, de perder el control y no tener amor cerquita, solo soledad, dolor y sentir que no estaba lista, sentirme frágil, incapaz, adolorida.

7:00 a.m. volvió el doctor, justo a la hora de cambio de turno, reviso el corazón de Rafaela, y me dijo que había sufrimiento fetal, que casual, justo cuando para el seria una diferencia en su pago, parto o césarea atendidos, dinero extra, si no, solo el pago de su turno, nada adicional y yo, exhausta, cansada, sola, solo quería que mi bebita naciera, no encontré mi poder, no me sentí fuerte y capaz. Me sentí maltratada, todas las decisiones sobre mi cuerpo y sobre mi parto las tomo este ginecologo viejo y obsoleto.

Acepte, me alegró la cesarea, yo y mis 22 años, yo y mi bebe, impedidas en nuestra danza y nuestro ritmo, yo tan confiada en que iba a poder parir, en ese momento estaba lista para la epidural y mi vientre abierto, inútil mi vagina, inutiles mis orgasmos, inútil mi sabiduría.

Vi la cesarea por el reflejo en la lampara, oí a Rarrita llorar, me la mostraron, no la pude tocar y se la llevarón.

Aun no entiendo porque si por exceso de oxitocina o por la epidural, mi útero no se contrajo déspues del alumbramiento, perdí sangre, mucha, y mi presión sanguínea bajo mucho, siguieron medicándome y perdí el conocimiento, aún no se si me hicieron alguna trasfusión.

Al despertar mis piernas inmovilizadas, recuerdo estar en una camilla, mareada, veo como una enfermera le va a dar a mi pequeña un tetero y grito, MI HIJA VA A TOMAR CALOSTRO Y TETA, NO LE DEN TETERO, y logré detenerla, me traen a mi beba hermosa y limpia, sin sangre, sin grasa, sin rastros de mi cuerpo en ella, como si hubiera que esconder la casa que la amo y la arrulló 9 meses.

Rafaela en mis brazos, mis lagrimas, mis tetas dichosas de al fin ser útiles, de producir alimento para mi pequeño tesoro y mi pequeña maestra.

No solo medicalizarón tanto el parto hasta rendir mi fuerza y mi sabiduría, si no también intentarón arruinar el mejor alimento de mi beba y nuestro vinculo láctoso, corporal.

No lo lograron y le di teta 3 1/2 años, y mis tetas fueron felices y abundantes, y somos unidas desde el principio de los tiempos, mi hija me enseño a amar con todo y me ha hecho mejor mujer cada día con su presencia y amor.

En la historia médica que he solicitado, mi perdida de sangre no aparece ( claro que no, sucedió por error médico, mi cuerpo sabio fue invadido por torrentes que no necesitaba) y como motivo de la cesárea aparece que no avance mas de 5 cm en 5 horas, llegue a 7 cm, lo recuerdo bien, no hubo sufrimiento fetal, mi niña nació sana y este medico tradicional, omitió en la historia lo sucedido y me engaño con esa frase del peligro de mi beba para ganarse el dinero adicional de la cesárea.

Hace un mes exactamente he parido a mi segunda hija, mi amada Rarra fue una de mis acompañantes, vio y ayudo en el parto de su hermanita y de alguna manera también vivió su parto en el de Martina, un parto amoroso, respetado, sin un solo medicamento, pero esa es otra historia que ya escribiré.

domingo, 1 de abril de 2012

Y ENTONCES ME SEMBRÉ

Y entonces fui bajando suave, lentamente por las trompas de falopio de mi madre y llegue a la cueva roja, a ese lugar seguro donde crecería y me formaría mujer, y entonces fue tan difícil sembrarme, tuve que usar toda mi fuerza, ser como un árbol de raíces profundas, penetrantes, sentí dolor, mucho dolor y mucha tristeza, mi vida dependía de  mi, ese útero, cueva y casa, no estaba listo, no iba a apoyarme, no iba a estar haciendo su parte si no que me lo iba a hacer difícil.

Y entonces me sembré, me dedique a hacerme fuerte y poderosa y nací mujer persistente, terca, de 4500 gramos, sin diabetes gestacional, luego vinieron otras vivencias que recuerdo, un parto difícil donde me recibieron tan fuerte, tan duro y luego la luz blanca y la soledad, cuanta tristeza en tan pocos meses.

Viene luego un recuerdo lindo, yo tomando teta de mi madre, mi madre útero frágil, útero pelando con la maternidad, mi madre trabajadora y tan ocupada con sus cosas y su tiempo, mi madre durante unos momentos entregada a mi y derritiéndonos juntas en ese instante- eterno de amor.

Ahora no tengo enojo, siguen viviendo en mi lagos de llanto con mis primeras memorias, entendiendo que hizo lo mejor que pudo, entendiendo como hoy día ese inicio duro marco mi temple, y asumiendo con orgullo y humildad lo que soy, de lo que estoy hecha.

Y duele, si, duele, ha dolido desde ese instante, duele y lloro y rio y duele, y se muy bien que quiero, que quería, lo que no tuve ni tendré si no soy yo quien me lo doy, si no soy yo quien lo doy y así se cierra el circulo del amor y entonces lo recibo.







domingo, 25 de marzo de 2012

POEMA DE RARRA

Este hermoso poema, me lo escribió mi amada hija, lo comparto, porque ella es la razón por la cuál soy una medre feliz, y amo ser mamá, por la cual encontre mi ser salvaje y quien me enseñó a amar.

EL RELOJ
YA MARCO LAS 10:00
ME DIRIJO A MI CAMA
ESTOY MUY CANSADA
MIRO NUESTRA FOTOGRAFIA
Y TE EXTRAÑO
YA QUIERO ESTAR JUNTO A TI
ERES LA PERSONA QUE SIEMPRE
ME ESCUCHA
SI HAY MILE DE KM
ENTRE NOSOTRAS
PODEMOS FACILMENTE
CONSTRUIR UN PUENTE
LA DISTANCIA NO ME IMPORTA
YO NO DUDO DE TI
CONFIO EN LO QUE ME DICES
Y QUIERO VIVIR JUNTO A TI
Y TE AMO
Y QUIERO SEGUIR ASI....

RAFAELA 

miércoles, 21 de marzo de 2012

PLACENTA AMADA

Y entonces hace 9 meses menos una semana, te empezaste a formar al igual que Martina en mi interior, te formaste y creciste para unirnos, para nutrir a mi pequeña habitante, para hacerme casa, sustento, océano y hogar, y en unos días cuando Martina este lista para pasar del agua a la tierra te alumbraré.

Te alumbraré placenta amada, tu que llevas la luz de nuestra conexión, de nuestro a amor hecho cuerpo, hecho órgano, placenta grande que ha protegido el árbol de la vida de mi cervix, para hacerlo cerrado, a pesar de la verticalidad de mi cuerpo, de mi bipedestación, luego migraste y subiste y te siento, grande, fuerte y hermosa, roja, nutritiva y oxigenada.

Te pariré como a mis hijas, pero soy hija tuya placenta hermosa que me cuentas del amor que tiende puentes, que selecciona y da lo mejor, que abre paso y a veces contiene, que esta el tiempo que debe estar y luego sabe dejarse ir a nutrir la tierra, placenta, placer de parir, placenta, placer de amamantar, placenta mágica que solo me acompañas algunos meses en la vida, placenta amada, placenta caminante, placenta temporal, eres mi maestra placenta hermana de la tierra, portadora de amor.

Te alumbraré luz de amor, cuerpo de amor, pero estarás conmigo siempre, atesorare tu recuerdo, tus enseñanzas, tu canto, tu sabor, tu que nutres y has nutrido a quienes más amo, placenta amada gracias.


sábado, 11 de febrero de 2012

Confio en ti

Martina
te he esperado tanto
te he buscado tanto
y te he llamado tanto
que ahora que me habitas
estoy lista
lista para amarte siempre
para cuidarte
y verte en silencio hacerte mujer
confio en ti
en tu sabiduría
ahora que me habitas
confío en ti
en tu paso a través de mi
confío en ti cuando te pueda ver y tocar
con otros ojos y manos que no sean
los de mis sueños y mi alma.

Martina
confío en mi también
y confío en todo lo que no puedo explicar
en esa manera tan sabia tuya de acercarnos
a el paraisero y a mi
y darnos este amor sagrado
Martina
Confío en que sabré cuidarte
Confío en la Rarra amorosa y sabia
que a lo lejos tiende en sus sueños puentes hacia ti
que vives en mi mar

Martina se que tu y Rarra me han enseñado a confiar
y confío y me entrego al amor
a tu amor, al amor de Ogirdor,
al amor de Rarra
para amarme a mi y amarlos profundamente a ustedes
reconociendo mi sombra, mi salvajismo y el poder profundo de
mi fragilidad, de mi feminidad.

Fuerza

Hace ya días cuando había visto de frente parte de mis dolores de niña que me había dado cuenta que poco me servia la fuerza, el hacerme valiente y poderosa, que mi verdadera fortaleza estaba en reconocer mi inmensa fragilidad y justo ahora cerca del parto, cerca de abrirme al nacimiento de Martina he sentido la necesidad de ser y estar fuerte.

Me doy cuenta que la única manera que tendré en el momento de mi tan amado y esperado parto es rendirme, soltar el miedo y la fuerza, soltar el control y dejarle el control a mi cuerpo, a lo sútil e inexplicable, dejar y confiar en la sabiduría profunda de Martina y en su profundo conocimiento de lo que debe hacer y abrirme al placer a la experiencia inexplicable de dar paso a través de mi vagina a esta hermosa mujer que atraviesa 2 mundos.


viernes, 3 de febrero de 2012

UMBRAL

entonces entiendo que queda poco enojo,
que me he dado la danza y el movimiento de mis entrañas,
que he atravesado el umbral del dolor y el miedo,
para llegar al amor,
al amor a mi,
que ahora quiero estar derretida,
derretida de amor por el paraisero y
las princesas salvajes,
que ahora soy puente entre el océano y la tierra
y que ella manda, ella es la capitana
y va a saber que hacer.

Pequeña que me habitas
te ofrezco mi cuerpo, de lo regalo,
me pongo a tus pies y tu sabiduría
para soltarte y verte crecer
acompañarte y cuidarte
hoy, ahora entiendo que no es mi parto
es el tuyo y me rindo para abrirte paso,
me quiebro para dejarte ser y aprender contigo
en amor, en ternura, en conexión con la tierra
que nos da sostén y vida.