domingo, 21 de abril de 2013

Cuando empece a sanar

Pasaron los días y los años y me sentía bien y tranquila en apariencia, pasaron los años y yo sentía cosas que no entendía, mucho sueño, mucha tristeza, muchas ganas de no ver gente, constantes ganas de vomitar, dificultad de tomar decisiones, apatía, soledad, mi alergia de hace tantos años y entonces tome una decisión, empaque maletas y me tome unos años sabáticos de estudio y de cuidarme a mi.

Me cambi;e de casa, me cambie de ciudad, me cambie de pais y busque un lugar donde estudiar y como la vida es perfecta, estuve en el lugar indicado, en el momento justo para encontrar lo que estaba buscando y necesitando y así empece a sanar.

No sabía que estaba enferma, no sabia que mi cuerpo era el recinto de mucho dolor, de mucha tensión, de años de control.

Un día después de bailar me dí cuenta que tenia muchas lágrimas adentro, lágrimas que no me dejaban cantar y que me quitaban la voz algunas veces al año y pedí ayuda. Así llegue a las manos sabias de mi querida terapeuta y maestra J, quien toco mi cuerpo con su sabiduría y escucha y como un cebolla de afuera hacia adentro me fuí descapando, capa a capa; dolor a dolor, memoria a memoria, miedo a miedo, e hicimos juntas un viaje a mis 9 años, a esos dolores y silencios y al mismo tiempo fui bailando emociones y colores y memorias y recuerdos, hasta meses después bailarle a mi madre y a mi abuela mis dolores callados de ese entonces.

Y sané, y pensé que todo iba a estar bien, que el nucleo de mi dolor ya estaba resuelto y listo, que ingenuidad la mia!!!! No sabia que en un sistema de pensamiento patriarcal, tenemos tanto dolor adentro, nuestro y ajeno que sanar es un espacio-tiempo, un darse lugar para no engañarse y permitirse  la honestidad consigo mismo.

Entonces En el seminario de organos de BBM, me dí cuenta de mi anesteciamiento, de mi olvido de mi misma, de que por ser fuerte y sobrevivir mi vida, me había ido encorazando y olvidando de sentir, tenía el diafragma apretado, los pulmones contraidos, el corazón hechado para adelante (por eso mi hipersensibilidad) los riñones apretados y subidos de su lugar, y yo, bailarina, coreógrafa, mujer intuitiva, ausente de mi ser y de mi misma.

Y entendí cosas simples que funcionan para mi, que no puedo cambiar nada, ni a nadie, solo a mi misma, que dar hasta el desgaste no vale la pena sino es sano para mi, que dar implica darme, que la tierra me sostiene cada paso, cada respiración y me impulsa. Que debo darme todo lo que añoro, yo a mi, cuidar de mi, para cuidar del paraisero, de mis amadas hijas, de mi amada tierra, de mis niñas danzantes, que lo que no vivencío en mi no lo puedo enseñar y que no debo enseñar con palabras y discursos, que posibilitar experiencias de autoconocimiento es mi camino en la enseñanza, para que cada quien sea su propia maestro.

Y entonces aquí estoy, sanando cada día y tratando de balancear el foco interno con el externo, cuidando de mi y de mis amadxs, perdonándome, queriéndome y sabiendo que ya no me miento y que ya no encapsulo los sucesos, siento, soy, recuerdo.