sábado, 11 de febrero de 2012

Fuerza

Hace ya días cuando había visto de frente parte de mis dolores de niña que me había dado cuenta que poco me servia la fuerza, el hacerme valiente y poderosa, que mi verdadera fortaleza estaba en reconocer mi inmensa fragilidad y justo ahora cerca del parto, cerca de abrirme al nacimiento de Martina he sentido la necesidad de ser y estar fuerte.

Me doy cuenta que la única manera que tendré en el momento de mi tan amado y esperado parto es rendirme, soltar el miedo y la fuerza, soltar el control y dejarle el control a mi cuerpo, a lo sútil e inexplicable, dejar y confiar en la sabiduría profunda de Martina y en su profundo conocimiento de lo que debe hacer y abrirme al placer a la experiencia inexplicable de dar paso a través de mi vagina a esta hermosa mujer que atraviesa 2 mundos.


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