domingo, 1 de abril de 2012

Y ENTONCES ME SEMBRÉ

Y entonces fui bajando suave, lentamente por las trompas de falopio de mi madre y llegue a la cueva roja, a ese lugar seguro donde crecería y me formaría mujer, y entonces fue tan difícil sembrarme, tuve que usar toda mi fuerza, ser como un árbol de raíces profundas, penetrantes, sentí dolor, mucho dolor y mucha tristeza, mi vida dependía de  mi, ese útero, cueva y casa, no estaba listo, no iba a apoyarme, no iba a estar haciendo su parte si no que me lo iba a hacer difícil.

Y entonces me sembré, me dedique a hacerme fuerte y poderosa y nací mujer persistente, terca, de 4500 gramos, sin diabetes gestacional, luego vinieron otras vivencias que recuerdo, un parto difícil donde me recibieron tan fuerte, tan duro y luego la luz blanca y la soledad, cuanta tristeza en tan pocos meses.

Viene luego un recuerdo lindo, yo tomando teta de mi madre, mi madre útero frágil, útero pelando con la maternidad, mi madre trabajadora y tan ocupada con sus cosas y su tiempo, mi madre durante unos momentos entregada a mi y derritiéndonos juntas en ese instante- eterno de amor.

Ahora no tengo enojo, siguen viviendo en mi lagos de llanto con mis primeras memorias, entendiendo que hizo lo mejor que pudo, entendiendo como hoy día ese inicio duro marco mi temple, y asumiendo con orgullo y humildad lo que soy, de lo que estoy hecha.

Y duele, si, duele, ha dolido desde ese instante, duele y lloro y rio y duele, y se muy bien que quiero, que quería, lo que no tuve ni tendré si no soy yo quien me lo doy, si no soy yo quien lo doy y así se cierra el circulo del amor y entonces lo recibo.







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