viernes, 4 de mayo de 2012

NACIMIENTO DE RARRA

Era el año 1999, tenia 22 años y la certeza de querer ser mamá, de querer estar acompañada de una niña por un buen y largo tiempo. Viví un embarazo feliz, con algunos momentos difíciles con mi familia y mi madre quienes entraron en el drama familiar de mi juventud y mi maternidad.

Con el embarazo de Rarra me quedo muy claro que estar embarazada era mi momento de mayor plenitud, estabilidad y fuerza, baile, dicte clases, camine e hice todo lo que quería hacer, de alguna manera al recordar mi vivencia, me veo pensando y actuando desde sentir que el embarazo no es una enfermedad, si no un estado de plenitud, claridad y sabiduría y moviéndome mucho.

Ahora puedo decir sin temor a equivocarme, que viví el embarazo desde ser una bailarina joven, y desde  estar en movimiento y técnicas de danza, en ese entonces creía en la técnica y no habia encontrado el sumergimiento en uno mismo desde el movimiento,  sentía profundamente a Rarrita, pero también sentía mis pulsiones y mis necesidades y el embarazo como la crianza de Rarra fueron un encontrar un equilibrio entre las necesidades de las dos, las dos creciendo.

21 de Julio 9 de la noche, recuerdo que justo ese día, había hablado con Tonita y me había dicho que nada como el sexo para animar a Rarrita a nacer, así que al llegar a casita, hicimos el amor y cerca de las 11 empece a sentir movimientos y pulsiones en mi vientre.

Comi, me bañe y revise que todo estuviera listo, no había dolor y yo realmente me sentía preparada, pensaba que mi cuerpo estaba entrenado, que yo era amiga del dolor, era bailarina al fin y al cabo, e iba a vivir una experiencia para la cual estaba lista.

Así que solo asistí a 2 clases de curso sicoprofilactico, en donde me dijeron que todo mi sistema muscular estaba en perfectas condiciones para el parto, no leí, ni investigue, ni me prepare a fondo, tan confiada y segura, que nunca se me paso por la mente que no dependía de mi, sino de un sistema médico violento e ignorante.

Llegue a la clínica materno infantil San Luis, a eso de la 1a.m. el ginecólogo de turno me hizo un tacto, 3 cm de dilatación y 80 % de borramiento de cuello uterino, te quedas, ya estas en trabajo de parto, la enfermera continuo con la rasurada e inmediatamente una inyección de oxitocina.

Entre a sala de trabajo con otra mujer, que estaba asustada, con dolor y nerviosa, yo muy tranquila, sin sentir dolor, ni intensidad; cuando el Ginecologo entro al ratito y ve a mi compañera le dijo que dejara de quejarse, que apenas estaba empezando, que yo estaba mucho más avanzada en la labor y que aprendiera de mi, que dejara de quejarse:

Llevo casi 1 mes escribiendo estas memorias que ocurrieron hace casi 13 años y siguen doliendo, como muchas mujeres fui víctima de la violencia obstretica, en un momento vulnerable, frágil, no solo me quitaron mi poder, sino también el derecho de mi amada hija de nacer y hacer su camino por mi cuerpo.

Después hice empecé a hacer cunclillas, era lo que mi cuerpo me decía y la enfermera me dijo: "levantate, si no te quedas quieta te amarro a la cama, quieres que se salga el bebe y romperle la cabeza" entonces todo se detuvo, durante 1 o 2 horas no tuve ni una sola contracción.

A la hora volvío RG el ginecologo, ya con mas años de los que yo hubiese querido, viejo, con una experiencia obsoleta, centrada en su comodidad y no en nuestro bienestar; al darse cuenta que mi dilatación estaba paralizada, en 4 o en 5, más oxitocina sintética, mas intervenciones médicas.

Al poco tiempo se vino la tormenta, mi mar interior ya no me arrullaba, ya no cantaba una canción, ya no me traía en un va y ven, era un maremoto, me atravezaba, me dejaba exhausta, se abrián mis huesos y me obligaban a estar acostada bajo mas amenazas de amarrarme, necesitaba ayuda, necesitaba amor, necesitaba una mano compasiva que me ayudara a volver a mi fuerza, y le pedí a la enfermera un poco de ayuda con la respiración:

"Crees que eres la única paciente, así como disfrutaste ahora aguanta" y el mar bravo me habitaba.

Volvió el ginecologo, esta vez a romperme fuente, ya estaba en 7 cm de dilatación, sin preguntar, sin preguntarle a mi niña, sin respetar nuestros tiempos, siguieron 2 horas intensas, de soledad, de sentir lo huesos abrirse, de perder el control y no tener amor cerquita, solo soledad, dolor y sentir que no estaba lista, sentirme frágil, incapaz, adolorida.

7:00 a.m. volvió el doctor, justo a la hora de cambio de turno, reviso el corazón de Rafaela, y me dijo que había sufrimiento fetal, que casual, justo cuando para el seria una diferencia en su pago, parto o césarea atendidos, dinero extra, si no, solo el pago de su turno, nada adicional y yo, exhausta, cansada, sola, solo quería que mi bebita naciera, no encontré mi poder, no me sentí fuerte y capaz. Me sentí maltratada, todas las decisiones sobre mi cuerpo y sobre mi parto las tomo este ginecologo viejo y obsoleto.

Acepte, me alegró la cesarea, yo y mis 22 años, yo y mi bebe, impedidas en nuestra danza y nuestro ritmo, yo tan confiada en que iba a poder parir, en ese momento estaba lista para la epidural y mi vientre abierto, inútil mi vagina, inutiles mis orgasmos, inútil mi sabiduría.

Vi la cesarea por el reflejo en la lampara, oí a Rarrita llorar, me la mostraron, no la pude tocar y se la llevarón.

Aun no entiendo porque si por exceso de oxitocina o por la epidural, mi útero no se contrajo déspues del alumbramiento, perdí sangre, mucha, y mi presión sanguínea bajo mucho, siguieron medicándome y perdí el conocimiento, aún no se si me hicieron alguna trasfusión.

Al despertar mis piernas inmovilizadas, recuerdo estar en una camilla, mareada, veo como una enfermera le va a dar a mi pequeña un tetero y grito, MI HIJA VA A TOMAR CALOSTRO Y TETA, NO LE DEN TETERO, y logré detenerla, me traen a mi beba hermosa y limpia, sin sangre, sin grasa, sin rastros de mi cuerpo en ella, como si hubiera que esconder la casa que la amo y la arrulló 9 meses.

Rafaela en mis brazos, mis lagrimas, mis tetas dichosas de al fin ser útiles, de producir alimento para mi pequeño tesoro y mi pequeña maestra.

No solo medicalizarón tanto el parto hasta rendir mi fuerza y mi sabiduría, si no también intentarón arruinar el mejor alimento de mi beba y nuestro vinculo láctoso, corporal.

No lo lograron y le di teta 3 1/2 años, y mis tetas fueron felices y abundantes, y somos unidas desde el principio de los tiempos, mi hija me enseño a amar con todo y me ha hecho mejor mujer cada día con su presencia y amor.

En la historia médica que he solicitado, mi perdida de sangre no aparece ( claro que no, sucedió por error médico, mi cuerpo sabio fue invadido por torrentes que no necesitaba) y como motivo de la cesárea aparece que no avance mas de 5 cm en 5 horas, llegue a 7 cm, lo recuerdo bien, no hubo sufrimiento fetal, mi niña nació sana y este medico tradicional, omitió en la historia lo sucedido y me engaño con esa frase del peligro de mi beba para ganarse el dinero adicional de la cesárea.

Hace un mes exactamente he parido a mi segunda hija, mi amada Rarra fue una de mis acompañantes, vio y ayudo en el parto de su hermanita y de alguna manera también vivió su parto en el de Martina, un parto amoroso, respetado, sin un solo medicamento, pero esa es otra historia que ya escribiré.

1 comentario:

  1. Mi adri...
    Te leo...y leo el mundo...la violencia de los estados...es el reflejo macro de la violencia con que nos adentraron al mundo...cuántos de los humanos hoy se sienten obligados a estar y no invitados a existir...cuanta distancia con nuestras madres que se secan de dolor, parieron vida para muertes anticipadas(abortos sociales)...

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