EL PARTO: UNA EXPERIENCIA DE PODER
PONENCIA PARA LA 1 JORNADADEL PARTO, EL NACIMIENTO Y LA
CRIANZA
FLORIDABLANCA, SANTANDER, COLOMBIA
4 DE AGOSTO 2012
La información sobre el parto en la sociedad, en las
películas, la televisión, en las mismas mujeres que lo van contado contiene
imágenes de dolor, de sufrimiento, de martirio y efectivamente así lo viven
muchas mujeres.
Que lleva a nuestra sociedad y a las mujeres a un imaginario
trágico sobre el momento maravilloso de ser camino y tránsito de la vida?
¿Cuándo el parto dejó de ser una fiesta, el momento esperado,
el momento de la mayor sabiduría y gozo, ese instante donde la mujer se vuelve
madre y nos contactamos con la sabiduría profunda de nuestro cuerpo, de nuestro
ser?
¿Cuándo dejamos de escuchar nuestra sabiduría? Y volvimos de
algo maravilloso, una enfermedad? Escuchamos
frases como “está mala” “¿cuándo se alivia?” respecto al embarazo, incluso estar
embarazada, es estar a parte de en gestación, es estar en problemas, en alguna
situación incomoda, también tenemos esta hermosa palabra de gravidez, que
también significa estar gestando pero que tiene relación con la gravedad, con
el peso, con el contacto con la tierra.
Esa es la definición que para mi hace más sentido. Mujer que
gesta, mujer que se contacta con la tierra, con la vida, con la naturaleza y
con su ser salvaje, salvaje como estado sin domesticación.
Mujer que escucha la tierra y que es tierra donde surge la
vida, mujer territorio.
La ovulación, la menstruación, el orgasmo, el embarazo, el parto, la lactancia hacen parte de la
sexualidad de la mujer, y cada una de estas hermosas palabras han pertenecido a
la sombra, a lo que se calla, a lo que no se nombra y juntas hacen una unidad
de sabiduría, de conexión, de nutrición.
¿Por qué se ha querido callar la voz de la sexualidad
femenina? ¿Por qué? si su plenitud esta relacionada con la felicidad infantil.
Una mujer sexualmente feliz es una mujer encarnada,
incorporada, conoce su cuerpo, sus flujos y siente su plenitud hormonal, cuando
decide ser madre escucha a su criatura, se derrite en amor hacia ella, no se
deja condicionar por los lineamientos sociales y le da prioridad -como
cualquier mamífera- a sus instintos y sus impulsos maternos, es decir, a su
sabiduría profunda y milenaria.
Para hablar del poder del parto, debo hablar del poder y la
sabiduría de algunos aspectos de la sexualidad femenina.
La ovulación es la voz de nuestros estrógenos. Miranda Grey
en su libro “luna Roja” lo relaciona con el verano, con la luna llena. Es el
momento en el que nuestros estrógenos están altos, deseamos, amamos, estamos en
relación, dispuestas, abiertas, húmedas, creativas.
La menstruación esta relacionada con la luna nueva, la noche
oscura, el momento de sabiduría mayor, de recogimiento, de escuchar la voz del
alma, de interioridad; es el invierno, donde se evalúa y se reflexiona y no
donde nuestras hormonas juegan con nosotras, sino donde nuestras sabias hormonas
nos ayudan a ver aquello que sabemos y nos duele. Nuestra voz sabia se
manifiesta en nuestros días rojos.
Con cada menstruación despedimos nuestra sangre sabia,
entendemos y sentimos el ciclo de la vida, muerte, vida, construcción,
destrucción, transformación, cada 28 días cuando nuestro endometrio fluye hacia
fuera recordándonos una vida que no ha crecido en nuestro interior, tenemos el
momento, la oportunidad de sentir a nuestro útero, su danza, sus movimientos,
su presencia agrandada en estos días.
Cada menstruación nos permite entregarnos a nosotras,
adentrarnos y escucharnos a nosotras, encontrarnos con la oportunidad de
transformarnos, de darnos vida, de nutrirnos y alimentarnos, nosotras como la
vida a cuidar y a proteger.
Germaine Greer, importantísima
autora feminista con 2 famosos libros: “La mujer eunuco” y “La mujer completa”,
se queja y denuncia lo siguiente:
“Si te crees emancipada, intenta probar cómo sabe tu sangre menstrual,
si la idea te repugna, te queda un largo camino
por recorrer”
El orgasmo femenino es llamado en frances “ le petite morte” la pequeña muerte. Esta
frase, nos habla de renuncia, de perdida de control, de entrega. En nuestro
orgasmo nos entregamos, nos perdemos, nos derretimos, nuestro útero palpita
hasta el placer y la comunión con nuestra pareja. Y en esta simbiosis estamos también en comunión
con el universo, sentimos nuestra sangre que irriga todo nuestro cuerpo con
mayor intensidad y fluye oxitocina (la llamada hormona del amor) por nuestro
cuerpo, nos sentimos enamoradas de la vida.
Sabemos ahora que el
orgasmo es la preparación fisiológica, hormonal y emocional que permite partos
plenos y deliciosos. Con las palpitaciones uterinas en nuestros orgasmos,
nuestro útero se prepara para las condensaciones del parto, sabemos también que
cuando un trabajo de parto se detiene es momento de unos besos húmedos, de unas
caricias eróticas para que fluya la oxitocina y el trabajo de parto se reanude.
En el embarazo aumentamos de peso, aumenta nuestra fuerza de
gravedad, aumenta nuestra conexión con la tierra, aumenta nuestra progesterona
y a partir de la 12 semana de embarazo tenemos la sabiduría y presencia de la
placenta, cuya función es la comunicación y el cuidado de la vida que gestamos,
la placenta es el único órgano temporal y es un órgano puente, nos une, nos
conecta.
En el embarazo entramos en nuestro ser para proteger la vida que se desarrolla en nosotros y escuchamos
lo que este ser necesita: los alimentos, los sonidos, los pensamientos, las
imágenes, nuestra sabia placenta y antes nuestros altos niveles de progesterona
nos brindan este puente a la vida adentro y nosotras tejemos un capullo para
escuchar, sentir, amar, cuidar este pequeño ser humano que recorre la historia
de la vida.
Este ser que nos habita, recorre la historia de la vida,
inicia como un organismo unicelular en el momento de la concepción, se
multiplica igual que los primeros organismos vivos en el océano, este ser
también habita un océano, océano cálido donde crece, se nutre y se desarrolla.
Pasa desde el momento de la concepción de ser un organismo
unicelular e invertebrado a un organismo vertebrado, a tener la forma de un
guarasapo, a desarrollar 4 extremidades, y a desarrollar los reflejos y
patrones de movimiento que han sido la base de la vida y evolución, hasta
alrededor del año, meses mas o meses menos cuando llega a la posición bípeda y puede
alimentarse con sus manos.
Hasta ese momento necesita una matriz amorosa que le brinde
protección, compañía, amor, calidez, que le permitan desarrollarse y nutrirse.
Hablamos de gestación interna y externa, necesita una mamá amorosa que lo
acompañe y cuide, que lo sienta y que sienta sus impulsos y sabidurías
maternas.
El parto es el tránsito del bebe entre dos mundos; el bebe
está en su océano, caliente, abrazado, con su hermana placenta, bajo su cuidado
y canto y hace el viaje entre las pulsiones uterinas a través del cérvix,
acariciando el árbol de la vida, pasa por el canal vaginal y atraviesa la
vagina para por primera vez respirar no a través del cordón sino a través de
sus fosas nasales, ver la luz, recibir el abrazo de su madre y padre y ver los
rostros de las voces tan conocidas y empezar a usar su sistema respiratorio y
su sistema digestivo desde nariz y boca, completos.
El parto se desencadena por el poder y saber hormonal; al
calcificarse la placenta el bebe percibe la falta de alimento, libera
adrenalina que a su vez llama a la oxitocina, que es la hormona que desencadena
el parto, o bien el cérvix empieza a dilatar y la oxitocina aumenta sin
necesidad de que la adrenalina medie.
Este flujo de oxitocina que es la hormona que también
acompaña nuestros orgasmos y que nos vincula con el amor, es fundamental para
el parto, para la lactancia y para el vinculo temprano madre–bebe.
La oxitocina ayuda a que cada contracción o condensación
uterina vaya aumentando su fuerza, como un crescendo que va a preparando a la
mujer para su nueva maternidad, va preparando su cuerpo, su corazón y su mente
para recibir a esta nueva criatura.
Un trabajo de parto natural tiene el ritmo de las olas del
mar, viene de suave a intenso y llega al clímax y se suaviza. Entre cada ola,
la mujer descansa, el bebe pasa de su océano milenario a la tierra, en su
barco, navegando en las crestas de las olas que lo acarician, lo masajean y lo
acompañan.
Cuando el parto se medicaliza, este ritmo se altera, vienen contracciones rápidas, espasmos que presionan
al bebe y la comunicación mamá- bebe se altera. Se sabe que las contracciones
con oxitocina sintética son el segundo dolor más fuerte que puede sentir un
humano, el primero es un ataque cardiaco, y sabemos también que gran parte de
los partos medicalizados terminan en cesárea innecesaria.
En el parto también nace una mamá. Mientras el bebe hace su
danza, su cuerpo es acariciado, estimulado y mamá se prepara para dar amor,
cobijo y teta.
No hay un tiempo ideal para que estos dos procesos ocurran,
solo que suceden en simultáneo. El tiempo que el bebe necesita para nacer es el
tiempo que la mujer necesita para nacer como madre e iniciar la gestación
externa. Pueden ser 5, 12, 24, 36 horas. No se necesitan medicamentos, no se
debe apurar el proceso, salvo en algunos casos, siempre menos que más, en los
que se necesita apoyo médico.
En el parto están intrínsecos nuestros orgasmos, sus ritmos,
sus pulsaciones, el bebe acaricia en su tránsito muchos de los puntos que
acaricia el pene o las manos en una relación sexual o coito. Y al igual que
después del orgasmo la oxitocina abunda en nuestro torrente sanguíneo.
También para dejar
nacer debemos abandonar el control y dejar que la sabiduría profunda que
subyace en nuestra fisiología tome el mando, al igual que en nuestros orgasmos donde
al fundirnos en nuestra pareja y en la
sensación, vine las oleadas de placer, el mar adentro esta tanto en nuestros
orgasmos como en el trabajo de parto y nacimiento.
Dejar de controlar, entregarnos a la sensación, no tratar de
entender, fluir como océano que se vuelve rio y abrirnos al poder de la vida a
la que durante quizás 40 semanas le hemos dado cuerpo, amor y cuidados.
Para parirnos madres debemos ser mujeres, y haber tenido plenitud
en nuestra sexualidad. El parto como acto sexual, requiere que estemos
preparadas, ¿que nos prepara? Abundantes orgasmos, húmedas ovulaciones, quizás
el identificar y sentir el paso del ovulo por la trompa, la derecha, la izquierda
según sea el caso, menstruaciones fluidas, menstruaciones bailadas,
menstruaciones agradecidas y escuchadas.
Una sexualidad femenina plena, genera y facilita un parto
pleno, pero el dolor en nuestra historia sexual debe ser visto, nombrado,
recibido y atestiguado antes del parto si queremos y deseamos un parto natural
no muy complejo. Parte de esta historia de partos dolorosos ha sido creada en
sociedades como la nuestra, en donde nuestra sexualidad está reprimida,
limitada, domesticada.
Casilda Rodrigañez dice “La
diferencia entre un parto y un nacimiento con dolor o con placer creemos que
reside en la sexualidad y en el deseo sexual de la mujer. Si se trata de una
mujer que ha desarrollado su sexualidad, y su cervix se abre en un proceso de
excitación sexual, o si se abre sin ese proceso.”
“Este dispositivo de apertura no es
otra cosa que el orgasmo y el proceso de excitación previa, pues no es el
dolor, sino el placer, como decía Ola Raknes (4), “lo que hace rodar la rueda
de la vida”
La oxitocina natural que liberamos en nuestros orgasmos, que
nos conecta con la vida, la alegría y el amor y que está en nuestra sangre
antes, durante y después del parto, también nos preparan para la lactancia y
para el flujo de prolactina, que contribuyen a una lactancia exitosa y al
vinculo mamá- criatura.
Pero eso no lo es todo, para devenir madres debemos ser
adultas, y ser adultas no depende de la edad. Somos adultas cuando nos
nutrimos, nos alimentamos y cuidamos de nosotras, cuando podemos ser madre de
nuestra alma y escuchar nuestras necesidades sin juicios, con el amor que
merecemos y que merece todo lo que vive.
Muchas mujeres en el embarazo tienen memorias de su bebe, de
su niña, de sus primeros instantes de abandono, de su llanto desconsolado, víctimas
de los Estivil de la época. No siempre el embarazo es esa etapa feliz y
tranquila. Muchas veces nuestros dolores no resueltos vienen y nos hablan y hay
que oírlos, hablarlos, cantarlos, darles espacio, para que no vengan a querer
ser oídos cuando estamos en trabajo, en proceso de parto, o en nuestro post
parto.
Entonces este dolor del parto, muchas veces está ligado a la
historia sexual, a esas memorias que guarda nuestro cuerpo de nuestros
coitos, de cuando nos hemos sentido
lastimadas en el amor, o cuando hemos sido lastimadas en nuestro cuerpo. También
está ligado a nuestros dolores infantiles y primarios, a nuestra concepción, a
la bebe que fuimos en el útero de nuestra madre, y la bebe afuera, a la niña, a
la joven, a nuestra menarquía y a nuestra primera relación sexual.
Cuando una mujer está preparada, empoderada, ha hecho un
trabajo con su sexualidad y ha cuestionado los condicionamientos sociales de su
sexualidad, cuando una mujer sabe que su vagina huele delicioso, puede probar
su menstruación sin asco, sabiendo su sangre limpia y sabrosa, cuando una mujer
sabe que su menstruación es sabia y es el momento de conectarse consigo misma,
con su sexualidad interior, de ella, para ella.
Cuando conoce las rutas de sus orgasmos, ama su libido, ama
sus sabiduría hormonal, siente la luna en ella y en sus ciclos, y sabe que con
su cuerpo, sus olores, sus flujos, no debe haber pudor, sino orgullo y amor.
Cuando una mujer puede ver a la cara su dolor de niña, de
bebe, su dolor de joven, puede entender qué merecía, qué debió haber tenido y
ver la sombra de lo que tuvo, sin importar que sanen o no sus heridas.
Todo esto y el darle la cara a la sombra, el solo saberse
también su madre protectora, su madre amorosa, eso cambia a la mujer y su
parto, cambia la experiencia de la crianza, de la lactancia, cambia la infancia
del niño o niña que va a venir y cambia la sociedad.
La mujer que se ama a sí misma, que se respeta y que cuida
de su bebe y de su niña interior, entonces esta lista para ser madre, para ser
camino, para ser puerta y umbral entre dos mundos y para vivir fácilmente un
parto intenso, poderoso, terrenal y gozoso. Que haya dolor o no lo haya es lo
de menos, está lista para darse una nueva vida y cuidar al bebe que viene en
camino.
Y va a sentir y saber de la experiencia del parto como
experiencia de poder, va a sentir muchas cosas que no puedo limitar al
lenguaje, pero va a entender la historia de sus huesos, la conexión de sus
huesos y la tierra, va a saber como al hacerse puente y camino se vuelve tierra
fértil, se vuelve latido planetario, se vuelve océano, rio, oye en su interior
a las mujeres milenarias, a las mujeres de su linaje y a todas, que la
acompañan, que la apoyan, que le cantan,
va a recibir información ancestral del cuidado de la vida y del poder uterino,
femenino y va a estar orgullosa de ella, de sus hermanas de todas las edades,
de sus hijos y de todo lo que vive, el parto le contara secretos que comparten
las mujeres que han parido sintiendo la vida venir y dando su ser para el
instante maravillosos de la unión de dos mundos.
El parto y el nacimiento también son una experiencia del
poder para el bebe, el bebe ha sido escuchado, esperado, ha hecho su danza y se
ha tomado su tiempo, su sabiduría ha sido escuchada y entonces todo esta bien.
Nace con su poder y sabiduría de bebe, con y en su tiempo
para el masaje con el cuerpo de mamá y sabe que una mujer poderosa que cuida de
si misma va a cuidar, acompañar y
respetar su sabiduría y su vida.
Gracias por ser y por estar.
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